miércoles, 9 de marzo de 2011

La horchata y el farton


Uno se piensa que su garbancito le necesita y que depende precisamente de ese uno.

Nace y es un pequeño hombrecito desnudo e indefenso. Sin embargo, a los cuatro días de haber nacido, se está bajando de la silla y quiere ir andando de tu mano para ver escaparates.

No mucho después una mañana, al levantarse de la cama, desaparece a tus espaldas porque se ha ido el solito al cuarto de baño.

No te has dado ni cuenta, y al poco tiempo, desde sus ochenta centímetros de altura se pide en un bar de carretera un "sumo de socolate" .... y ya nada es igual....

Ayer por la tarde su abuelo le invitó a una horchata. Cuatro generaciones contando a sus bisabuelos en esa misma barra de esa misma horchatería. Y la horchata sigue siendo igual de buena o mejor

El garbanzo ya se sienta todo digno en lo alto del trono. A un lado su abuelo, y al otro yo. El abuelo se pide un helado de turrón sin azúcar y al pequeñajo le ponen una horchata pequeña. Parece que pedir sólo bebida no puede ser. El abuelo pide dos fartons calentitos.

Ya no necesita ayuda. Muy dignamente coge el primero de los fartons, y a pesar de que no le da para meterlo en el vaso, nada... allá que va. Se zampa como un señor el primero de los fartons. Y como se queda sin horchata (la masa recalentada coge más horchata del vaso) su abuelo pide otra horchata, se coge el canijo su segundo fartón y se lo zampa igualmente con una parsimonia increíble.

Tengo que decir que padezco un grave trauma debido a que a mi nunca me dejaron repetir aunque me muriese de sed por comer bacalao en un bar!!

Al final el abuelo nos invita. El abuelo dice que necesita ir al cuarto de baño. Su nieto le dice con su voz de marisabidillo : "está por allí!! y están muy limpios!! pero no toques nada , abuelo!! "

La dueña del local debe de notar al abuelo estreñido. Con la comanda del helado sin azúcar, le acompaña una sobredosis de sorbitol. Cada día, cada vez que regresa del paseo y del helado, su abuelo entra a la carrera al baño y sale tan contento. El motivo "el sorbitol" que todo el mundo sabe que es desatascante.

Es un cáncer

Estoy agradecido por llegar a la edad adulta en el siglo XXI.

He podido ver cómo se puede operar un cáncer de colon en poco tiempo, de modo poco agresivo, y con una rápida recuperación ( al menos por parte de la cirujía) para el paciente siendo que las herramientas y las anestesias son tan fácilmente eliminables como una fuerte dósis de paracetamol. Me dicen que con la quimio y la radio sucede lo mismo. Es genial . El cáncer existe pero es fácilmente tratable. Enhorabuena y reconocimientos a los investigadores del tema (Barbacid incluído)


Una página web me augura que moriré a los 76 años y de cáncer de pulmón. ¡¡ Vaya !! me mantendré alejado de los lugares con humos. Es decir, visitaré menos a mis tíos y sus reuniones navideñas



Pero, vamos a ver otros tipos de cáncer que me rodean y que me afectan:

Se trataría de un caso como este :

http://www.cotizalia.com/en-exclusiva/empresa-publica-indemniza-238000-euros-falseando-20110110-63458.html

que requieren cirujía mayor, o podas sin anestesia, cárcel para los causantes y mil males mas que mi condición cristiana me impiden enumerar y mucho menos desear, pero que me hacen hervir la sangre cuando a mi no me subvencionan ni los cafés del desayuno

Y ahora voy y te cuento el truco


Parafraseando a Patch, qué listo que soy. Te he tomado el pelo durante años y ahora voy y te tomo el pelo contándote el truco.


http://www.abc.es/20101228/local-castilla-mancha/anuncio-repsol-201012280735.html


Este truco, o engaño, o timo superlativo que quiero comentar me hace sentir tan mal como los reportajes o pseudo reportajes de las televisiones por cable en las que cuentan los trucos de magia de espectáculos de tercera, como ese de la levitación de una mujer en el aire que en realidad se hace por medio de un toro elevador de palets

Debería enganchar aquí otras reflexiones que tengo en borrador, pero es que esta me molesta especialmente

En el anuncio de una guía de carreteras te cuentan que hay un pueblecito de no se sabe dónde, que ahora resulta ser Alocén en Guadalajara, que quiere salir en las noticias. Deciden inventarse algo para salir en las noticias. Para ello, ¡tachán!, ¿qué se les ocurre? pues denominar el pobre empedrado de una callejuela reparada como "adoquinado del siglo XII de la villa". Qué idean:pues cambiar el bar del pueblo, por un restaurante con pretensiones, en el que el Cocido pasa a ser "consomé a la espuma de tocino" o algo así. Lo mismo para la fonda, para la fiesta del tomate y supongo que para más cosas que el anuncio recorta

Pues muy bien! Este anuncio en la ficción es la triste realidad . Vivo en un pais que solo puede ofrecer humo y vivir de las apariencias

A mi me han tomado el pelo un par de veces en pueblos como éste. Pero no se repite. Yo ya voy a todas partes con mi mochila al hombro, comida en la tartera y muy pocas ganas de gastar.

¿ Sabéis lo que os digo? Que allá vosotros

jueves, 8 de julio de 2010

Cada cuatro años




Recuerdo aquel verano como el primero de mi vida en el que me aburrí. Hasta entonces, todos los veranos de mi infancia fueron una suma de días sin obligaciones escolares, en los que se disfrutaba del buen tiempo, de la piscina de la "huerta de Antonio" y de la playa de Cullera. Todo diversión. Todo alegría.

Mamá estaba embarazada del autor del blog de aquí al lado. El calor a la ribera del río Tajo era espectacular, y los días transcurrían tan lentos como el trote de una tortuga. Sin embargo, era el verano del mundial.

A mi aquello no me atraía nada. Eran partidos multi-color en los que no conocía a ningún jugador, y en los que tampoco me iba nada porque, la verdad, no se si España llegó a clasificarse para ello.

El caso es que, reunidos en casa todos, mis tías inclusive, una tarde de domingo empecé a ver un partido especial: unos iban de naranja y otros iban de blanco y azul a rayas. Al comienzo del partido se montó una tangana porque el árbitro no dejaba jugar a un jugador albiceleste por ir con el brazo escayolado. Recuerdo que se llegó a leer en los labios de uno de aquellos un "hijodeputa" al árbitro

Al final el partido comenzó, y yo, que no iba con nadie, empecé a fijarme en lo bien que juegan los de naranja. Una y otra vez llegaban a puerta y una y otra vez perdían el balón. En la segunda parte, dos contragolpes de los albicelestes dejaron el marcador 1 a 3.

Al final perdieron el partido, y me pareció súper injusto aquel resultado , sobre todo por la falta de decoro de los otros.

Era el año 78. A lo largo de partido me quedó claro que las selecciones eran Argentina y Holanda.

Argentina era para mí el país donde se fue a vivir la mamá de Marco, y Holanda un sitio en el que mis tías iban de viaje y traían mantequilla y galletas en lata, de esas que hay casas con empinados tejados a dos aguas. Las señoras allí, tenía la idea, de que llevaban sombreros parecidos a los de la madre de familia de "la casa de la pradera"


Cuatro años en blanco. Llega el mundial del 82 y se celebra en España. La selección juega en el estadio que hay al lado de casa de mi abuela. No me gusta el fútbol y me da igual lo que suceda con él. Sin embargo, ver que llegaban hasta casa gentes de todo el mundo, de los más remotos países atrajo mi atención hasta el extremo de que era muy entretenido ver los partidos, sobre todo cuando enfocaban al público y veías a africanos, o a árabes con trajes típicos de cada país.

Me enamoré de la selección española. Me tragué los dibujos animados de Naranjito. Comí hasta hartarme Poskitos para después coleccionar cromos de jugadores de todas las selecciones . Aprendí quién era Zico, quién era Sócrates (que tiraba penaltis de tacón), Platini.. . Puse todas mis esperanzas en Arconada y..... nada, que a la calle. Que no por ser anfitriones íbamos a tener las cosas fáciles. Y eso que a Honduras le robamos el partido gracias a los árbitros

Otros cuatro años en blanco. Llega México. En mi fuero interno sabía que era muy difícil cada partido, sin embargo, una noche de madrugada, Butragueño tuvo su tarde y enviamos a casa a Dinamarca. Qué bien lo pasé. Y qué mal lo pasé cuando en el partido siguiente un tal Eloy falló un penalti ante Bélgica en la tanda de penaltis. Tercera decepción.

Y nada, a partir de ahí, se confunden los partidos de los mundiales en mi memoria. Recuerdo grandes partidos de otras selecciones, pero ninguna de la mía. Aprendí a disfrutar del fútbol internacional en lugar del nuestro.
Me acostumbré, y no me resigné, a que los seleccionadores llevasen a jugadores que una y otra vez pinchaban en la selección. Me cansé de ver a Butragueño en el suelo. A Salinas correr sin rumbo. A Zubizarreta comerse balones. Agujeros en las bandas, agujeros en las defensas, agujeros por todas partes. Decepciones una y otra vez.

En algunos casos, como en Estados Unidos, no nos llegamos a clasificar y Javier Clemente tuvo que dimitir (yo lo hubiese echado mucho antes). En Corea un tal Camacho lo hizo algo mejor. Pero en cuartos, la anfitriona, encerrándose atrás nos envió para casa otra vez. Fue el mejor resultado en un mundial moderno: quedamos quintos en la clasificación pero la decepción no me la quitó nadie. Cuando no era por una cosa era por otra. Siempre los había mejores que nosotros.

Y llega un tal Aragonés. Fastidia un mundial ante Francia, y dice que deja la selección. A cambio hace lo que le da la gana en la Eurocopa de dos años después. Los poderes fácticos, los mas media, ya no pueden con él. Total se va a ir y no pueden hacer presión para echarle. Al final , una selección sin complejos gana una Eurocopa con un juego diferente, que se atraganta cuando los del equipo contrario se encierran en su campo pero que acaba funcionando


Dos años después, un tipo serio y que lleva bigote continúa con el trabajo del tal Aragonés. Se atraganta un partido ante Suiza. Yo ya les daba por vencidos una vez más. Mi decepción fue tan profunda que dejé mensajes de desánimo incluso en el facebook y aposté en las porras en contra de España.
No me gustó el juego ramplón y las imprecisiones en los pases de los primeros partidos.

Todos los equipos contrarios se encierran atrás y no dejan huecos. Pero al final los nuestros ganan. Ganan contra Portugal, ganan contra Paraguay (mi recuerdo para los necesitados de esos países, Perú y Paraguay) y anoche van y ganan a Alemania. La Alemania que juega al fútbol como si fueran italianos. Quizá por eso les haya ido peor.

El caso es que por fin me ilusiona mi selección. Vamos a jugar una final en un mundial cuando yo no hubiese apostado un euro por ello. No me gusta el fútbol, pero me gustan los mundiales. Me gustan estos partidos y me gusta recuperar la ilusión de nuevo. Creo que ya los de fuera no son mejores que los míos

Sin embargo, no entiendo a mi país:
En la calle la gente chilla "yo soy español, español , español, yo soy..." y lo hacen por el fútbol y sólo cuando gana la selección, pero no, por ejemplo, cuando, en los últimos treinta años un conjunto de políticos nos llevan a la ruina económica. Cuando el mismo conjunto destruye la unidad política de esta especie de federación que se han inventado con el grave riesgo de que acabemos todos viviendo en el río.

NO entiendo a mi país:
Nadie grita por la calle cuando llevamos dos años con más de 4 millones de parados

NO entiendo a mi país:
Nadie grita por la calle por ser mil-eurista y a cambio tener que pagar más de doscientos cuarenta mil euros por una vivienda

NO entiendo a mi país:
Nadie grita por la calle porque en los órganismos públicos se crean puestos de alta dirección a costa del dinero de todos y se contrata por doquier consintiendo que, a cambio, ningún órgano administrativo funcione con el rendimiento que toca ( excepto Hacienda, claro)

No entiendo a mi país:
en la prensa, los periódicos de Uruguay, Alemania y Holanda alababan a su selección por haber llegado a Semifinales. En los españoles hemos querido prender fuego a la melena de Sara Carbonero. Jubilar a Torres. Echar a los leones a del Bosque.


Pero no todo es fútbol. El mejor deportista que he visto nunca por televisión, que se lesiona con 22 años su rodilla, ha tenido que leer y escuchar comentarios que poco menos que le recomendaban la instalación de su persona en una residencia de ancianos dándole por acabado. Se llama algo así como Rafa Nadal, que calla a todos con su raqueta y con grandes premios a todos los que quieren criticarle por no negarse a llevar la bandera de España (grave insulto a los progres) y encima ser del Real Madrid (peor insulto a los seguidores del gran embustero ZP)


Creo que la mejor definición de España está en el tebeo de Asterix de "Asterix en Hispania". Cuando tenga un rato la copiaré en este blog

Mientras tanto me gusta saber que los míos no son los peores. Son los mejores hasta que Robben y Sneijder me lleven la contraria

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Las nuevas tecnologías


Yo, igual que mi primo Zapatitos, tengo dos asesores personales. Uno es asesor de asuntos familiares y laborales y el otro es asesor económico-político. Zapatitos tiene 600 que también pago yo.

Con este último asesor, el económico-político, hablaba yo el otro día de que el último y definitivo invento que se tenía que haber incorporado a nuestras vidas era el micro-ondas. Incluso el teléfono móvil no tenía tanto sentido como queremos todos pensar. En realidad, llegábamos a la conclusión, de que personalmente no nos hacía tanta falta en nuestras rutinarias vidas.

He visitado a los papás. Los míos se entiende. Y en casa también se han incorporado las nuevas tecnologías en el desayuno.

A primera hora de la mañana, me encuentro, enorme, brillante y con un aspecto imponente una máquina que por su contenido en granos, es una cafetera que ocupa medio mostrador. Parece que lo hace todo. Incluso facilitarte una hipoteca.

El caso es que he intentado hacerme un café. Tendría que ser algo fácil ¿no ?. Pues no. Sólo tiene tres botones y una rueda sensitiva. Una pantalla te indica lo que vas a seleccionar, pero claro, yo no quiero un café fuerte, quiero uno medio largo de café. Al final he creído detectar lo que quería, y he pulsado en el botón que marca una tacita.

Lo que ha sucedido es que se ha puesto a moler café como una descosida, y el ruido era infernal. Cuando ha acabado de hacer ruido, he intentado que saliese el café, y lo que he conseguido es que hiciera mucho ruido cargando agua.
Cuando, por fin, he avanzado un poco mas en el menú de selección ha sonado una alarma por selección incompatible o algo así.

El caso es que ha llegado mi padre, en pijama, y por detrás y me ha soltado la primera bronca de la mañana y segunda de la jornada por no saber poner la cafetera.
El caso es que efectivamente, ayer, me llevé la primera por colapsarle su portátil intentando descargar las fotos de Currito, Lucía y Sobrinodos.

Las nuevas tecnologías deberían estancarse un poquito, porque de seguir así, me quedaré hasta sin asesor personal a la hora del café.

lunes, 17 de agosto de 2009

La barbacoa



Cuenta mi padre que en una ocasión, en verano, harto de la ciudad y de las vacaciones veraniegas en la playa, quiso resucitar su juventud llevándose a Mamá a su pueblo con la intención de comer en el campo unas longanizas o así a la brasa. Creo que yo, y estoy seguro que Cukecito, no habíamos nacido.

Ahora la carretera y los coches han mejorado mucho pero aquel viaje de verano de la playa al pueblo era infernal. EL mismo calor que ahora, con carreteras mucho peores, atestadas de coches y camiones, sin aire acondicionando y sin autopista. Además los coches desprendían casi todos un olor a gasolina que era la leche y las náuseas no se quitaban en 5 días después de una excursión de aquellas. Hoy el viaje nos lleva una hora y cuarto como mucho. En aquel entonces de la serie CUENTAME de tres horas no bajabas.

Es cosa clara que a la parejita su familia no podía dejarles solos por el pueblo. A ver que iban a pensar. Por otro lado, el concepto de barbacoa no existía y el de lo bien hecho, en mi casa, tampoco ( y más si se trata de algo desconocido o gitanesco, como es comer a la intemperie.... "el campo para las margaritas" deben pensar..)

El caso es que cuando llegaron a la parcela en la que hacer su ágape estival no tenían leña, cosa nada rara, porque la leña la queman igual que los rastrojos en la mancha en otoño, en cualquier rato tonto que no tengan nada que hacer. Uno que anda a menudo por allí, para hacer el fuego, arrimó unos sacos de papel de cemento, de los de la la eterna obra de al lado, para lograr hacer llama , y con esos sacos otros de plástico de los abonos del campo con restos de los nitratos y guano pegados....

La cosa no pintaba nada bien, el olor de aquello quemado no iba a ser nada placentero para el paladar con las longanizas... pero bueno...

El calor aumentaba a cada rato. En toda la parcela no había una sombra, ni la piscina estaba limpia para refrescarse. No había agua corriente, y la canícula de agosto no ayudaba a superar el malestar, el bochorno, el cansancio, el asco de fuego que estaban haciendo. Por otro lado, las moscas, numerosas, molestas y pegajosas debían ser ya el punto y final de aquello.

Al final, estaban todos comiendo de pie sobrellevando estoicamente la ocurrencia de mi padre. Porque estas cosas siempre se le ocurren a mi padre que es el ocurrente de la familia.

Comían directamente de las latas. Y las latas de conserva en casa son para los mejillones, las sardinas y las anchoas. Todo el mundo sabe que las anchoas en lata son de lo mejor para comer en el campo. Entran de maravilla, no dan sed y acompañan a las moscas.

El ágape llegó a su momento culminante cuando apareció por el camino un perro delgadísimo, abandonado, sarnoso y lleno de garrapatas. Al olor del fuego apareció el pobre para ver si pescaba algo.
Sus andares eran los de una culebrilla del campo. Su espalda se ondulaba de izquierda a derecha al andar. Debía haber sido atropellado por la carretera y andaba "descordado" como los toros en la plaza cuando se caen o les pican mal. Dice mi padre que cuando lo vio, a lo anterior se le sumó la pena, y ya no pudo comer nada más, pese a que en su ánimo debía querer ser el alma de la fiesta.

Si aquel día hubiese aparecido por la puerta de casa un cortejo funerario con el finado a hombros y sin caja, el mal trago para aquellos comensales no hubiese sido peor.

Siempre pensé que mi familia no estaba para la vida moderna y que lo suyo es la reclusión y el más exquisito respeto por las normas , usos y costumbres impuestas por mi abuelo.

Y eso lo he estado pensando hasta ayer mismo.


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¡¡ cómo mola que te inviten a una barbacoa!!

el plan pintaba bien. Piscinita, cervecitas, y luego barbacoa de costillas, panceta, cosas sin colesterol y que no engordan. Nosotros llevábamos la bebida.

Quedamos en un chalet, de la hermana del homenajeado.

Una vez que dimos 5 vueltas a una palmera y al mismo chalet, en un pueblo con calles sin nombre, y ordenadas por números, logramos hallar el hotelito.

Sale a recibirnos un toro y un pastor alemán. Al final, el toro resultó ser un cachorro de 8 meses que pesaría unos 50 kilos. Guapo , con aspecto de bull dog, era tierno y simpático como cualquier otro cachorro de perro de 7 meses... Su ama, con orgullo , nos comentó a todos que aún le quedaban unos 20 kilos por engordar ( madre mía, los mismos que tengo que adelgazar yo, pensé)


El pastor alemán. Pequeñito, con mucho pedigrí, resultó ser más simpático aún. De los que te dejan en los pies un juguete para que se lo lances.. Craso error, a la que hice caso al perro, el tío no se separaba de mi...

Resulta ser un caso de esos de "El Encantador de perros" en el que el perro, que no ladra , no te mira, no reacciona a las voces, gritos o grandes aspavientos, se queda mirando obsesiva y compulsivamente cualquier juguete que encuentra y si no consigue hacerte mover, lo coge con la boca y te lo deja en la mano o a tus pies para que se lo tires. Siempre sin perder de vista el juguete. Estaba claro que era un cruce de 9 generación entre padres e hijas, porque un perro tan trastornado no es normal.

Ya se sabe que los metros cuadrados son caros, y en fin. Doce adultos, un niño de tres años, y un toro y un pastor alemán pues muy anchos no estaban en el jardincillo del hotelito.

A lo largo de la tarde mi miedo siempre fue que alguien se cayese de espaldas al suelo por tropezar ora con el toro, ora con el pastor alemán , ora con alguno de los juguetes del perro pirado, que eran grandes, y además estaban completamente mojados por sus babas. Como además había carros de niños... aquello era peor que la calle Colón en Valencia un sábado por la tarde.

Lo simpático del toro era que, en sus vueltas entre nosotros, pisaba con cualquiera de sus pezuñas exclusivamente a los que iban descalzos. Además arañaba. Eso si, te miraba con una ternura increíble para un perrazo de su tamaño cuando le regañabas


En cuanto a la barbacoa y sus brasas... Primero fue encender unas yescas de carbón que mucho no tiraban, y cuando lo hicieron, como era poco, pusieron un saco de carbón completo, sobre la cocinita encima de la anterior... sin sacar del cartón.... El cartón del carbón, al prender, se deshacia en virutas que subían con el aire caliente e incandescentes, y caían en forma de ceniza. Aquello era exactamente igual a la cremá de las fallas.

Para acabar de arreglarlo, el carbón no cogía calor, por lo que hubo que añadir más petróleo prensado....

La carne iba a saber bien: cartón, petróleo, carbón.... Yo me acordaba del "CAstellano Viejo" de Larra, pero no quise mencionarlo porque pocos libros he visto en las casas de estos congéneres.

Por otro lado, el homenajeado, estaba empeñado en hacernos beber cuatro cajas (es decir, 24 botellas) de sidra recién traída de Asturias. El sistema consistía en que el escanciaba y nos daba a beber un taponazo que se bebe del tirón.... Mi mareo een el tercer vaso era notable, y mi ardor de estómago mejor aún. Yo y la fruta frescas somos incompatibles. Mejor me lo apunto para la próxima.


continuará

lunes, 1 de junio de 2009

El gran torino


Entrar.




Sentarte.




Convivir con gente incapaz de permanecer con la boca cerrada




Sentir como Eastwood te atrapa a ti y calla a los demás.




Nos da una lección magistral de cine.




Elabora su alegoría. Se despide. Hace mutis.




De los ocho euros mejor invertidos de mi vida en un cine

La satisfacción de lo bien hecho


Baste esta imagen.

Me muero de envidia.

Chapeau



De todos modos, un comentario: si os acordáis de mi Madrid al celebrarlo, sois menos campeones

viernes, 22 de mayo de 2009

El club de los embustes muertos



Al hilo de un reenvío de una presentación powerpoint acerca de cómo éramos de diferentes en la época de la serie "Cuéntame" a los chicos de ahora se me ocurren unas cuantas mentiras que he asumido como verdaderas y que ahora me traen loco. Hace poco hablaba de mi generación, de las últimas en hacer la "mili" y creo que la última en creerse algunos embustes que quiero enumerar.

- El primero: estudia, estudia, que serás algo en la vida.. Pues bueno , cuanto menos me he dejado años en la tareíta del estudio y, con sus pros y sus contras, me encuentro conque de haber seguido un oficio en lugar de licenciarme, me hubiese ido de otra manera. Crecí creyendo que un fontanero, electricista o pintor de brocha gorda era una tarea humilde y en mi edad adulta, cada vez que contrato a alguno de estos resulta que: - gana el triple a la hora que yo- elijen a sus clientes- vienen a casa con un coche aún más sencillo que el mio, pero no se privan de cacerías, vacaciones en el mar e incluso submarinismo.- me niego a hablar de su declaración de la renta en comparación con la mía, en los apartados de declaración de ingresos.
Por cierto, conozco a un pintor de brocha gorda ha cambiado hasta tres veces de casa en los dos últimos años pagando a tocateja y sin rechistar. Igualito que yo que sigo con la misma casa.

- la segunda: se buena persona, que los malos van a la cárcel . .... ¿pongo ejemplos de políticos ? ¿ de terroristas?

- la tercera: comprar una casa es una excelente inversión. Si necesitas el dinero la vendes y ya está. Y encima te ahorras impuestos.Que se lo digan a los que tienen la casa con el cartel de se vende desde hace dos o tres años

- la cuarta: no se te ocurra vender tu casa sin comprar otra inmediatamente. Será la primera vez en la historia que los pisos bajan de precio.

- la quinta: el matrimonio es la forma de vida más adecuada para cualquiera - la sexta : lo del Madrid en Liverpool va a ser un chorreo

- la peor de todas: en la serie las chicas de oro, la actriz que encarna a Dorothy (Bea Arthur), recientemente fallecida, era dos años mayor que la actriz que hacía de su propia madre Sophia Petrillo (Estelle Getty).
¡¡ Toma embuste!!

viernes, 17 de abril de 2009

La anécdota



La anécdota

Soy de los últimos que pueden contar anécdotas de la mili. Mi generación fue la última en tener que hacer el servicio militar obligatorio, y poco después de finalizarla dejó de ser obligatorio hacer el servicio.

Cual abuelo Cebolleta, símplemente con decir que la he hecho, me gano la atención en las tertulias del café ante mis novatillos pejeteros. Y eso que mi mili fue reducida a 9 meses. Menos que un parto que son cuarenta semanas.

La promoción siguiente a la que yo realicé la mili tuvo en su bolsillo un millón de las extintas pesetas por hacer tres meses más de servicio. Yo, por llegar con un año de antelación, me tuve que conformar con mil once pesetas al mes y, eso sí, un mechero y un llavero de mi cuartel que aún conservo. También me saqué unos cuantos carnés de conducir y un mono de trabajo que me pongo para pintar. Ah, y la diversión de conducir autobuses y ambulancias imposibles.

A mi esa parte pecuniaria no me tocó, pero a cambio me tocó una tarea curiosa, que no imposible y que creí que sólo se iba a hacer en el ejército: corría la primavera del año 1995 cuando en Madrid los coroneles del ejército hacían presión entre ellos para conseguir el ascenso a general. No todos lo conseguían, ni mucho menos, pero el que estaba en mi unidad hizo todo lo posible por conseguirlo.

Su método fue acudir a cursos, viajes, máster, y cada vez que podía, en cualquier efeméride, nuestro bien amado Coronel, montaba un tinglado en la unidad, con desfile y todo, ante algún general de división. Recuerdo con agrado el homenaje al Coronel de Ingenieros Arias Paz, gran personaje del que algún día tendré que hacer reseñas.

El caso es que llega la primavera. En un cuartel de aquellos era lo mejor que podía pasar, porque la soldadesca no estaba precisamente calentita en los barracones, y a la mínima te podías pasar horas de plantón en cualquier esplanada con un viento helado. Y el caso es que, con la primavera llega el calorcito, y los desfiles los viernes delante de algún capitoste al que luego le invitaban a un vino.

Que no se crea nadie que los desfiles eran con el traje de bonito, todo lo contrario. Eran con el uniforme mimetizado que se usaba en aquel momento y que lo usabas tanto para limpiar, como para conducir, como para meterte debajo de un camión que chorreaba aceite. El truco era que te pusieran del lado donde no llevabas manchas.

Y así, con mi traje de mimetizado, me dan un cubo con pintura amarilla y me dicen que repinte los bordes de la acera donde se haría el viernes el desfile.

En cuclillas comienzas tu tarea, pimpán, pimpán. Un grupo de soldados por la derecha y el otro por la izquierda.

Escaqueados hay siempre, pero aquello era mejor que limpiar la compañía. Pimpán , Pimpán. Los soldados eran indiferentes al olor de la pintura y fumaban sin parar mientras le dábamos a la brochita. Pimpán, pimpán.

La faena no era penosa en absoluto, y al poco ya estábamos llegando al final de la avenida.

En ese punto los soldados se empiezan a desconcentrar, a jugar con las brochas , a salpicarse y..... aparece el Sargento Fofito, militar de escala, chusquero, conocido por todos por su gran parecido con el noble payaso. El aspirante a Geyperman llega mostrando un gran cabreo porque los soldados se escaquean, y un sargento no debe permitir esas cosas. Como casi hemos acabado y la tarea no ha ido mal del todo, antes que acabar debe encontrar alguna pega en aquello. Alguna cosa debía faltar. Algún detalle. Y sí, por fin lo encuentra:

- Mecagoenlalechenometoquéisloscojones!!! repintad ahí.

En mitad de la calzada de la calle. Casi desdibujado por el polvo, por el paso de camiones, por el sol, el frío y la lluvia, se notaba una mancha de pintura en el suelo. Era, sin lugar a dudas, el contorno de un cubo de pintura que alguno, que seguro que era soldado dejaría plantado en el suelo en otra promoción por cualquier otro evento. Al lado del contorno, a modo de pequeños satélites se veían unas salpicaduras redondas, ovaladas, apenas dispersas entre sí.

No recuerdo quién fue, pero pero uno de nosotros se agachó y con el resto de pintura de su brocha repintó el rastro del cubo de pintura, las manchas más redondeadas y alguna ovalada. Y así fue como en lugar de que el tiempo dejase que se corrigiera un error, un indocumentado se empeña en que persista.

Algunas veces me entran ganas de acudir a ese cuartel y comprobar que sigue allí la manchita. Como una especie de peregrinación a la esperanza de ver si las cosas cambian o no en este mundo. El gustazo de pisar la mancha durante el desfile no nos lo quitó nadie.

Casi tres lustros después, en mi trabajo, en la empresa privada, en un banco, y en pleno siglo XXI, me han pedido que haga lo mismo: coge una avenida, repíntala, adecéntala y, bueno, un detalle: mecagoenlaputalechenometoqueisloscojones dejad como estaba esa mancha que está en el centro del suelo y que otro dejó por error. Las cosas no cambian. No hace falta que regrese al cuartel para comprobarlo, seguro que sigue allí, y es que cuando los errores no te cuestan dinero lo fácil es persistir en ellos

A ver, a ver